¿Qué te hacía reír o te ponía feliz en tu infancia? Una invitación a reconectar con las emociones positivas en nuestra vida adulta

Detenernos a pensar en nuestra infancia suele despertar una mezcla de emociones. 

A veces aparece la nostalgia, otras la tristeza, y muchas veces —aunque no siempre lo notemos de inmediato— también aparecen recuerdos de alegría.

La pregunta es simple, pero potente: ¿qué te hacía reír o te ponía feliz cuando eras niño o niña?

Tal vez eran juegos al aire libre, inventar mundos imaginarios, escuchar cuentos, cantar sin vergüenza, dibujar durante horas, andar en bicicleta, jugar con una mascota, compartir tiempo con alguien importante para vos. 

No se trata de idealizar la infancia —ya sabemos que no todas fueron fáciles— sino de rescatar esas pequeñas experiencias que nos conectaban con el disfrute, la curiosidad y el placer de estar presentes.

La infancia y las emociones positivas

En la niñez, las emociones positivas suelen aparecer de manera más espontánea: el cuerpo se mueve, la risa surge sin permiso, el juego no necesita un objetivo productivo.

Con el paso del tiempo, muchas personas aprenden —a veces sin darse cuenta— a reprimir eso de "pasarla bien", a priorizar la obligación, la exigencia, la responsabilidad constante.

Como si la alegría quedara relegada a “cuando haya tiempo” o “cuando todo esté resuelto”.

Desde una mirada psicopedagógica, sabemos que las emociones positivas cumplen un rol fundamental en el desarrollo, el aprendizaje y la salud mental. No son un lujo ni un premio: son una necesidad humana.

¿Qué pasa cuando crecemos?

En la adultez, el estrés, las rutinas aceleradas, las preocupaciones económicas, los mandatos sociales y las experiencias de dolor pueden ir apagando el contacto con aquello que nos hacía bien.

Muchas personas llegan a consulta diciendo:

  • “No sé qué me gusta”

  • “Hace años que no disfruto nada”

  • “No recuerdo la última vez que me reí de verdad”

Y no es falta de ganas. Es como una desconexión emocional, muchas veces aprendida como estrategia de supervivencia.

Volver a mirar hacia atrás… para avanzar

Preguntarnos qué nos hacía felices en la infancia no es quedarnos anclados en el pasado. Es usar la memoria emocional como puente para reconectar con partes nuestras que siguen ahí, aunque dormidas.

No se trata de volver a hacer exactamente lo mismo, sino de identificar qué había detrás de esas experiencias:

  • ¿Era el movimiento?

  • ¿La creatividad?

  • ¿Los vínculos?

  • ¿La libertad?

  • ¿La sensación de juego sin juicio?

Cuando logramos ponerle nombre a eso, podemos empezar a buscar formas adultas, posibles y cuidadas de volver a incluirlo en nuestra vida.

La alegría también es un derecho

Desde una perspectiva de derechos humanos, es importante recordar que el bienestar emocional no es egoísmo, y que el disfrute no debería ser un privilegio de unos pocos.

Porque...

Conectar con emociones positivas:

  • fortalece la salud mental

  • mejora los vínculos

  • favorece el aprendizaje a lo largo de la vida

  • nos vuelve más empáticos y disponibles para otros y otras

En contextos atravesados por violencias, carencias o duelos, esta conexión puede ser más difícil, pero no por eso menos valiosa. A veces, la alegría también es una forma de reparación.

Una invitación sencilla

😊Te propongo un ejercicio breve: 

😂Pensá en un recuerdo de tu infancia que te haya hecho reír o sentir bienestar. 

Y si no recordás ninguno, podés imaginarte qué te hubiera gustado. 

O si tenés niños o niñas cerca, qué te llama la atención de sus momentos de alegrías y risas.

😋Ahora, observá qué emoción o emociones aparecen hoy al recordarla. Y preguntate: ¿qué necesito recuperar de eso en mi vida actual, aunque sea un poquito?

Tal vez no tengas todas las respuestas ahora. Y está bien. Lo importante es hacerte la pregunta.

😉Porque crecer no debería significar dejar de sentir alegría. Y porque reconectar con las emociones positivas también es una forma de cuidarnos y querernos.


Para pensar y compartir:

Ahora, te propongo unas preguntas para pensar, reflexionar o compartir con alguien más:

  • ¿Qué cosas te hacían reír o sentir felicidad cuando eras niño/a?

  • ¿Recordás algún juego, actividad o momento que te hacía perder la noción del tiempo?

  • ¿Con quién te sentías seguro/a, cuidado/a o libre de ser vos mismo/a?

  • ¿Qué emoción aparece hoy cuando traés esos recuerdos?

  • ¿Sentís que en tu vida adulta hay espacio para el disfrute? ¿Por qué sí o por qué no?

  • ¿Qué fue quedando en el camino: el juego, la creatividad, el descanso, la risa?

  • Si pudieras recuperar una sola cosa de tu infancia, ¿cuál sería?

  • ¿Qué pequeña acción podrías hacer hoy para reconectar con eso que te hacía bien?

  • ¿Qué lugar ocupa la alegría en tu vida actual?

  • ¿Te permitís disfrutar sin sentir culpa?


Seguramente se despertaron un montón de emociones, pero hoy, vamos a tratar de quedarnos con las positivas.

Parece que lo simple es más importante de lo que creemos...

  • A veces no se trata de “volver a ser niños/as”, sino de volver a escucharnos.

  • Si te resuena alguna de estas preguntas, podés compartirla o guardarla como semilla, como "un as bajo la manga", que te ayude a conectar un poquito con la alegría, cuando la tristeza, el enojo o la frustración te invaden.


💖Si te gustó todo esto (¡A mí, me encantó!), te dejo una propuesta más (una yapa). Es algo para hacerlo ahora o para cuando tengas ganas. 

💭Vamos a pensar y a escribir, como en la escuela...

😁“Volver a una alegría”

😊Buscá un momento de tranquilidad. No hace falta que escribas “bien” ni para nadie más. Esta escritura es para vos.

😊Recordá una situación de tu infancia en la que te hayas sentido bien: puede ser una risa, un juego, una actividad, un momento simple. No es necesario que sea “perfecto.

👉 Describí esa escena con el mayor detalle que puedas 

      *¿Dónde estabas? 

      *¿Qué estabas haciendo?

      *¿Quiénes estaban con vos (si había alguien)?

      *¿Qué sentías en el cuerpo en ese momento?

👉 Ahora, traé esa experiencia al presente:

      *¿Qué emoción aparece hoy al recordarla?

      *¿Qué parte de vos se activa con ese recuerdo?

👉Para reflexionar:

     *¿Qué necesidad emocional estaba satisfecha en ese momento? (por ejemplo: juego, libertad, cuidado, creatividad, pertenencia, ocio)

     *¿Cómo está hoy esa necesidad en tu vida adulta?

👉Ahora, te propongo escribir un pequeño compromiso "posible" con vos:

    *¿Qué gesto, por pequeño que sea, podrías incorporar hoy a tu vida para volver a conectar con esa emoción positiva?

    *¿Qué te ayudaría a habilitar más espacio para el disfrute sin culpas?

¡Uf!, cuántas cosas se movilizaron, no?


Bueno, no se trata de volver atrás, sino de reconocerte en tu historia y permitirte recuperar aquello que te hacía bien y que aun puede acompañarte.

😉Espero que hayas podido conectar con ese niño o esa niña alegre que siempre va a vivir en vos; a veces solo hay que pedirle que nos recuerde las cosas simples y alegres de la vida.


💜Como siempre, te doy las gracias por leerme y nos vemos en mi consultorio psicopedagógico virtual. Porque vos también sos importante!

💕Te dejo mis datos de contacto. Hasta la próxima!












Comentarios

Entradas más populares de este blog

¡Qué bueno que estés acá!

¿Por qué siempre atraigo personas dependientes y termino dejándome para el último lugar?

¿Por qué es importante seguir la orientación de profesionales?